En la última Argentina Mining, Nivaldo Rojas, Presidente de Rojas & Asociados Consultores Mineros, hizo un análisis pormenorizado sobre las posibilidades y oportunidades que existen en la Argentina para el desarrollo minero del cobre. Sólo por dar una cifra, 14 yacimientos podrían operar en la Argentina, en un lapso de entre 5 y 10 años, y generarían más de 332.000 M de dólares. Ese monto situaría al país como un jugador importante, de la talla de EEUU y Perú.

“Hasta hace 20 años Argentina constituía un país con una producción minera metálica escasa. Prácticamente los únicos yacimientos en producción eran Mina El Aguilar y Farallón Negro, que producían cantidades poco significativas de plata, plomo zinc y oro. Los cambios en las leyes mineras introducidos desde entonces han permitido identificar nuevos yacimientos y poner en explotación 11 minas metalíferas, además de identificar recursos minerales de diversas categorías en unos 30 proyectos adicionales. La Argentina aparece nominada actualmente entre los productores de: cobre (14º), oro (13º), plata (12º), y zinc (26º). En este artículo se pretende comparar la mineralización de cobre con los recursos de otros metales, según los datos públicos disponibles”, explica Rojas.

El continuo incremento de la demanda mundial del cobre obedece principalmente a sus cualidades fisicoquímicas, a su abundancia relativa en la corteza terrestre, a la relación precio/usos, al avance de la tecnología, y al incremento de la población global. El metal rojo necesario en la industria proviene de los yacimientos minerales y del reciclaje de artefactos que lo contienen. En este caso, Rojas se enfoca en el cobre producido por la minería extractiva, o cobre primario, de vital importancia para suplir las crecientes demandas globales. Domésticamente, discutiremos en esta nota su significado en la senda de la minería Argentina.

“A partir de 1900, cuando se empiezan a utilizar industrialmente las cualidades del cobre, su producción sumaba 400 mil ton/año. Luego se aprecia un crecimiento general sostenido que se empina hasta unos 18 millones de toneladas hacia el año 2010, con variaciones generadas por los efectos guerra-postguerra, crisis mayores y períodos de desaceleración de la economía”, contextualiza Nivaldo.

Procedencia de la producción primaria
Podemos separar las procedencias en la producción primaria de cobre en los siguientes sitios: Pórfidos de Chile-Argentina-Perú-Ecuador; pórfidos Norteamérica- Centro América (BC, AR, CAL, SONORA, PR, RD, PA, NI; pórfidos de Filipinas, Indonesia, Papua Nueva Guinea, Oeste de Australia, Nueva Zelanda; pórfidos de China-Mongolia, Kazakstán, Medio Oriente, Europa Central; sedimentos del Kufferschieffer (Alemania-Polonia); el cinturón de cobre de Katanga en la Republica DEmocratica del Congo y Zambia y, finalmente, tipos IOCG (yacimientos de hierro, cobre y oro por su sigla en inglés) en Australia, Chile, Perú.

Según Rojas, los recursos de cobre son finitos y el balance entre la creciente demanda y la producción depende de la continua reposición de los recursos minerales. Esto implica el uso de nuevas tecnologías en la exploración y en los procesos de producción, concentración, refinación y distribución del metal. Además, se produce una continua disminución del metal contenido (ley o grado mineral) en los yacimientos, aparejada con la expansión de la búsqueda mineral en nuevas fronteras geográficas.

Además, el analista explica que “los pórfidos de cobre, o cobres diseminados, caracterizados por grados minerales bajos (0.2-1% Cu) y grandes volúmenes (cientos de miles y a veces varios miles de millones de toneladas de roca mineralizada), producen cerca de un 70% del cobre a nivel mundial, además de subproductos significativos como oro, molibdeno y plata”.

Una óptica mundial
El consultor y analista del mercado mundial del cobre, Alfonso González, quien también disertó en Argentina Mining 2010, manifiesta en su análisis que las proyecciones del mercado mundial de cobre refinado en el corto plazo apuntan a un balance o a una ligera situación de sobreoferta hasta el primer trimestre de 2011. Sin embargo, estima muy poco probable una caída importante del precio del cobre en los próximos meses y afirma que “los fondos de inversión internacionales van a tender a comprar posiciones en cobre durante periodos de debilidad del precio, en forma anticipada a una estrechez de mercado prevista para el mediano plazo”.

Alfonso González considera además que una fuerte demanda de cobre en China y la recuperación de la economía mundial fuera de China desde 2011 en adelante, junto con la postergación de proyectos mineros de cobre debido al bajo precio del cobre en 2008/2009, llevarán al mercado global de cobre refinado a una situación de déficit en 2011 y 2012, con stocks de cobre refinado bajando nuevamente en forma significativa y precios del cobre continuando su recuperación en 2011 y años siguientes, superando el nivel de los 400 c/lb hacia el año 2013.

Según su análisis, la industria mundial del cobre podría estar enfrentando un nuevo ciclo de sobreoferta y declinación del precio a partir del año 2017, debido a un sinnúmero de grandes proyectos mineros a nivel mundial que podrían entrar simultáneamente en operación hacia ese año.

Las perspectivas para el mercado del concentrado apuntan a un profundo y prolongado déficit global para 2010 y años siguientes, con bajos cargos de tratamiento y refinación (TCRCs) proyectados, al menos hasta el año 2013. El consultor prevé que esta situación sólo podrá ser atenuada o revertida hacia fines de 2013, con la puesta en marcha de nuevos proyectos mineros de cobre de gran tamaño, productores de concentrado.

La realidad argentina

El potencial de yacimientos de cobre de Argentina es bien conocido, desde los años 60´ y ocurre en un ambiente geológico altamente favorable. En 1997, Argentina ingresa al club de los productores de cobre con Bajo de la Alumbrera y se confirman otros yacimientos, entre ellos: San Jorge, Taca Taca, El Altar, Campana Mahuida, Los Azules, El Pachón, Famatina, José María y Agua Rica, entre otros. A pesar de haberse puesto en operación una decena de minas de oro y plata, no se han abierto minas de cobre después de Alumbrera.

La región con mayores recursos conocidos de cobre es por lejos Los Andes Centrales (Chile, Perú, Argentina, Bolivia), que contribuye con cerca de un 40% del cobre consumido por el mundo. Chile con una política minera bien definida, llega a producir el 30% y Perú, otro país minero, se sitúa como el tercer productor, con 1,2 millones de toneladas/año.

Argentina, con una sola mina en operación ocupando el lugar número 14, produce concentrados, que contienen 180 mil toneladas de cobre fino además de 600.000 onzas de oro (2009). Es paradójico que mientras que se han identificado depósitos de cobre desde 1960, y que Alumbrera entró en producción en 1997, no se hayan construido nuevas minas de cobre. Sin embargo, se ha descubierto y delineado varios yacimientos cupríferos de categoría mundial. El esfuerzo de varias empresas en los últimos 15-20 años ha permitido definir proyectos de cobre que tienen un estado de conocimiento, recursos potenciales y posibilidades de infraestructura que les permitirían entrar en operación en un relativo corto plazo.

“Si estos proyectos evolucionaran en minas, la producción cuprífera argentina podría acercarse a la producción de EEUU y Perú, situándose entre los 5 mayores productores de cobre”, se esperanza Rojas.

De esta manera, y sólo por dar una cifra, se puede intuir que los 14 yacimientos que podrían operar en la Argentina, en un lapso de entre 5 y 10 años, generarían más de 332.000 M de dólares. Ese monto situaría al país como un jugador importante, de la talla de EEUU y Perú.

“Los subproductos que se recuperan en los procesos (oro, plata y molibdeno) contribuyen a aumentar el valor de los productos. En un análisis simple de los recursos, precios y costos de los tres tipos geológicos de yacimientos principales, se aprecia que los recursos económicos que se obtendrían del cobre dominan claramente por sobre los yacimientos epitermales de oro y plata y los depósitos estratiformes de plomo, zinc, plata”, sintetiza Nivaldo.

Las expectativas de importantes recursos de cobre en Argentina atraen inversores, pero no se concreta una sola operación minera desde 1997. ¿Por qué, entonces, teniendo grandes yacimientos de cobre, no produce más la Argentina?

La respuesta está en las cargas Impositivas altas; provincias con trabas a la minería y problemas para obtener la licencia social; inversiones demasiado altas; escasez de compañías argentinas en proyectos de alto riesgo.

Entonces, para finalizar, Rojas analiza que “es evidente que el cobre constituye actualmente el producto más favorable para el desarrollo minero de la Argentina a mediano plazo. No obstante, se ha preferido invertir en metales preciosos, que significan tiempos de retorno e inversiones iniciales menores, entre otros factores. El mensaje final es claro: Si la Argentina desea incluir a la minería en su panorama económico productivo, deberá afinar las condiciones para que se puedan desarrollar yacimientos de cobre”.

Es cierto que actualmente no podemos compararnos con la producción de reservas y recursos de Chile. Pero Argentina podría competir con EEUU, Perú y China. Depende del Gobierno, de las respuestas de las empresas y de la capacidad de financiamiento el poder desarrollar el cobre argentino, una oportunidad de oro –si se permite analogía con su colega metal- para nuestro país .


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