Joaquin Merino, Explorar hoy en Bolivia. Posibles estrategias, Apogee Minerals Ltd - Argentina Mining - Oportunidades de Negocios en Exploración, Geología y Minería

Joaquin Merino
VP Exploration
Apogee Minerals Ltd

Joaquin obtuvo el título de geólogo en la Universidad de Sevilla, España, en 1991. Después de trabajar algunos años en la Faja piritica (Sudoeste de la península Ibérica), pasa a trabajar a Chile, primero para Enami, y después para compañías junior canadienses de exploración.

En el 2000 obtiene el titulo de Máster en Ciencias (MinEx), por la Universidad de Queens, Canadá.

Posteriormente se desempeña en distintos roles en el campo de la exploración y explotación para compañías junior en Chile y Perú, y de ahí pasa como geólogo jefe de minas a Venezuela para Hecla Mining. En su siguiente paso, deja el continente Sudamericano y se traslada a Australia para la empresa canadiense Placer Dome, como gerente de exploraciones y después en Papua Nueva Guinea, en la mina Porgera, como gerente de exploración primero y después como geólogo jefe interior mina.

Desde 2006 regresa nuevamente a Sudamérica, como vicepresidente de Exploraciones para Apogee Minerals para dirigir proyectos de exploración en Chile y Bolivia.

Joaquin es Fellow de la “Society of Economic Geologists” y miembro de “APGO –Association of Professional Geoscientists of Ontario”.

Explorar hoy en Bolivia. Posibles estrategias.

Introducción.

Bolivia es un país de tradición minera, aunque sobre todo si lo comparamos con los países vecinos no se puede clasificar hoy en día como “País Minero” (opinión personal). Parámetro fundamental que sirve de comparación  y que soporta esta opinión, son la cantidad de inversiones que se llevan realizando en los últimos años, en algunos países en la región Andina por décadas. Otro parámetro es simplemente comparar los números en recursos minerales que se han venido desarrollando en la región, o simplemente contabilizar las minas activas y sus niveles de producción.

No obstante Bolivia tiene un potencial geológico-minero innegable que esta por explorar, y ese al fin al cabo es nuestro negocio: la exploración. El objeto de este presentación es un análisis de lo que ocurre en la minería en Bolivia, y de cómo las empresas de exploración  podemos encontrar nuestro sitio y participar del futuro del país.

La minería boliviana puesta en perspectiva.

Para entender la realidad actual minera boliviana, es necesario revisar brevemente la historia minera del país.

El Cerro Rico de Potosí, aparece en el escudo nacional de Bolivia. Esto reconoce lo que este cerro fue y aun es para el país. Es un hito minero que desde mitad del siglo XVI ha estado produciendo mineral de plata hasta hoy día. Se calcula que unos 1200 millones de onzas de plata han sido extraídas desde entonces.

Después, a finales del XIX y principios del siglo XX se desarrolla una minería impulsada por la revolución industrial  donde destacan famosos empresarios mineros como Simón Patino, Carlos Aramayo y Mauricio Hochschild, conocidos como los Barones del Estaño.

Hasta aquí Bolivia posiblemente fue el país minero por excelencia en Sudamérica. En este momento, Bolivia producía plata, y estaño periodo que fue muy fructífero sobre todo en las décadas del 20 y 30. En 1952, ocurre algo que cambia el futuro minero del país, la nacionalización de las minas por parte del presidente Victo Paz Estenssoro. Se crea la Corporación Minera de Bolivia –COMIBOL-, como ente administrativo y ejecutivo de las minas.

Por diversas razonas que no vamos a analizar, las minas ahora dirigidas por Comibol entran en un declive progresivo encontrando su sima en 1985 con el cese de casi todas sus operaciones. Una forma de dar salida económica a la fuerza laboral activa, es la creación de “Cooperativas Mineras” que a través de arriendos de largo plazo retoman la explotación de las minas abandonadas por Comibol (ex-trabajadores de Comibol). Hoy en día existen multitud de estas organizaciones en Bolivia, que ocupan a mas de 50,000 cooperativitas, la mayoría de ellas establecidas en la región altiplánica (La Paz, Oruro, y Potosí).

Bolivia se engancha al boom de la exploración de finales de los 80 hasta la crisis de precios en 1998. Durante este periodo participan varias compañías extranjeras y también nacionales en la exploración de plata, oro, metales base, etc. Como resultado de esto se identifican proyectos que poco mas tarde llegaron a ser minas en algunos casos (San Cristobal, La Joya, San Vicente, entre otros), y que hoy día son responsable de gran parte del PIB de Bolivia.

La minería boliviana hoy.

El repunte de los precio en el 2003, y su continuación en alza todavía hoy, en el 2010, parece no haber tenido demasiado en cuenta a Bolivia. Y no es por falta de potencial o recursos.

Actualmente existen unas 5 compañías productoras, que se pueden clasificar como medianas a grandes. A demás de estas, existen como una docena de compañías juniors con proyectos y prospectos de exploración, que son conocidos casi todos desde la época colonial e incluso ya fueron explotados desde la época prehispánica. En otras palabras no ha existido ni el desarrollo ni el esfuerzo necesario en exploración que el potencial de Bolivia amerita en la última década.

Bolivia y el potencial geológico-minero.

Los tipos de depósitos reconocidos en Bolivia van desde los famosos depósitos polimetálicos “tipo boliviano”, mineralización de estaño-tungsteno asociada a intrusivos, depósitos de oro diseminado orogénico, oro en rocas precámbricas del oriente, depósitos tipo IOCG, depósitos de sulfuros masivo Vulcanogénico, complejos maficos-ultramaficos, depósitos de níquel lateritico, epitermales de alta sulfuración, rebeds, depósitos de hierro, evaporiticos,…y posiblemente alguno mas.

Las materias primas por el lado metálico incluyen estaño, plata, oro, wolframio, zinc, plomo, hierro,…en el lado energético además del gas, está el potencial por litio relacionado a los grandes depósitos evaporiticos, como se mencionaba y también posible uranio.

La inversión que no llega. Las causas.

Por lo tanto la falta de inversiones en este tema, no es por falta de atractivo geológico. Hay que buscarlas en causas mas complejas quizás, pero que las podemos explicar en base a dos premisas:  - La falta de políticas a largo plazo y - la actual carencia de seguridad jurídica. “Ambas situaciones”  han impedido que Bolivia sea un objetivo atractivo para la inversión en exploración minera, en los niveles que se vienen dando en los países vecinos en estos ultimos años.

El Código de Minería de 1997 (Ley 1777), en su momento calificado como uno de los más modernos de la región, fundamentalmente por su enfoque técnico y práctico en cuanto a al otorgamiento de concesiones mineras, ha quedado con muchas de sus previsiones suspendidas en cuanto a su aplicación, fundamentalmente en lo que se refiere al procedimiento para la adjudicación de concesiones mineras.

A consecuencia del la Resolución 032/2006 del Tribunal Constitucional de Bolivia se declararon como inconstitucionales varios artículos del Código de Minería de 1997. Posteriormente y conforme al Decreto Supremo No. 29117 del 1ro de Mayo de 2007 se declara a todo el territorio boliviano como Reserva Fiscal y se suspende el otorgamiento de concesiones mineras en todo el territorio boliviano.

Estrategias posibles para compañías de exploración.

Este período de precios altos, debería ser el incentivo para que las normas que regularán las actividades mineras sean, en primer lugar estables, los procedimientos de adjudicación y titulación de concesiones o propiedades mineras expeditos y sobre todo debe garantizar la sustentabilidad de los proyectos en el largo plazo, con normas tributarias equilibradas y perdurables en el tiempo.

La Asamblea Constituyente, al generar una nueva carta magna, y a pesar de la influencia ideológica que pueda tener, finalmente brindará el marco político – jurídico que servirá de base para la nueva legislación minera, la cual (esperemos así sea) habrá de brindar algún tipo de seguridad jurídica que podría generar un ambiente atractivo para las inversiones. Dicha ley minera debe estar “aprobada” en Diciembre de este año, por lo que no es mucho ya, lo que hay que esperar. Por la tanto la “primera estrategia” que habría que considerar para aquellas empresas interesadas en Bolivia, no es otra que esperar a ver la ley y como va a ser aplicada.

A pesar de la aún reinante “incertidumbre” hay un interés inversor foráneo incipiente en la exploración, principalmente por el potencial para elementos “no tradicionales” en la industria minera boliviana, como son el hierro, litio, el potasio y el indio.

El actual gobierno quiere una participación más activa por parte de Comibol en la industria minera, que desafortunadamente se queda mas en un deseo que en una realidad. Es por eso que, varias empresas, fundamentalmente asiáticas, han suscrito Contratos de Riesgo Compartido con el gobierno boliviano (a través de la Comibol) y han expresado interés para el desarrollo de las zonas con potencial para los “no metálicos” (Salares de Uyuni y Coipasa). Lo que estas empresas “prometen” son inversiones altas, y la aplicación y traspaso de tecnologías. Esta “segunda estrategia” implica la carga de un socio, al que queda unido mas por interés político que comercial, que aporta poco y que además es parte fiscalizadora.

Como mencione anteriormente, es importante conocer un poco la historia de la minería en Bolivia para entender el peso de sus principales actores en el día de hoy. Pues bien, además de Comibol como empresa estatal, el otro elemento a considerar son las “asociaciones de Cooperativistas Mineros”. Estos, sea dicho de paso, han brindado un apoyo político al actual gobierno decisivo, además de tener aun una fuerte incidencia social en aquellos lugares donde operan.

Con la creación de las cooperativas, Comibol pasa en arrendamiento las minas a estos grupos. El periodo de arrendamiento es siempre renovable y de largo plazo. La mayoría de los yacimientos, ya de por si  casi agotados, se han hecho cada vez más difíciles al correr del tiempo. Es por ello que las cooperativas tiene también el derecho (y la necesidad, diría yo) de constituir “contratos de riesgo compartido” (tipo JV que implican una regalía) con terceras partes. Esta sería la “tercera estrategia”. Cabe decir que estos son derechos pre-constituidos y por lo tanto no deberían ser modificables además de estar las cooperativas respaldadas por la nueva constitución en este sentido. Digo “no deberían” porque aun falta esa seguridad jurídica que esperemos se complete con la nueva ley de minas.


, M. Sc. , P. Geo


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